
La configuración de la identidad personal es un fenómeno muy complejo
en el que intervienen muy diversos factores, desde predisposiciones
individuales hasta el desarrollo de diversas habilidades suscitadas en
el proceso de educación/socialización. En este trabajo me interesa
explicitar los presupuestos filosóficos, ideológicos y simbólicos que
intervienen en la construcción, configuración y elaboración de la
identidad sexual masculina o femenina.

Tradicionalmente se consideraba que, en la configuración de la
identidad personal, el sexo era un factor biológico determinante de las
diferencias observadas entre varones y mujeres y que era el causante de
las diferencias sociales existentes entre las personas sexuadas en
masculino o femenino. Hoy, por el contrario, al no haber encontrado nada
que esté universal y transculturalmente asociado con la feminidad o la
masculinidad, tiende a afirmarse que en el sexo radican gran parte de
las diferencias anatómicas y fisiológicas entre las mujeres y los
hombres, pero que todas las demás pertenecen al dominio de lo
sociológico, al ámbito de lo genérico y no de lo sexual y que , por lo
tanto, los individuos no nacen predeterminados biológicamente con una
identidad de género, no nacen hechos psicológicamente como hombres o
como mujeres, ni se forman por simple evolución vital, sino que la
adopción de una identidad personal es el resultado de un largo proceso,
de una construcción, en la que se va urdiendo, organizando la identidad
sexual a partir de una serie de necesidades y predisposiciones que se
urden y configuran en interacción con el medio familiar y social.
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